Thursday, April 14, 2011

Apóstol Sergio G. Enríquez O. / El mensaje a los justos

Debemos considerar que la mejor arma con la que podemos contar los ministros del evangelio, es la voz; aunque no nos referimos específicamente al hecho de hablar por medio de las cuerdas vocales, porque también podemos hablar escribiendo, podemos hablar con nuestros hechos, etc., de alguna manera podemos decir que esa es la voz que tiene potencia, no se trata de estar gritando todo el tiempo, como algunos piensan que al gritar desciende la unción de Dios; no es así como funciona, sino que, Dios permite que descienda Su unción y como consecuencia el que esté predicando es alcanzado por esa unción y puede ser que eleve el tono de voz; pero no es en un grito donde puede encontrarse la voz ungida. Sin embargo, es el arma más importante en todo ministerio que Dios levanta; de tal manera que es necesario discernir adecuadamente a los ministros que en algún momento delegamos en el pulpito para que ministren la palabra de Dios al pueblo, porque si la voz es una herramienta; y por error le cedemos el pulpito a una persona que está influenciado por el espíritu de Absalón, podría sembrar división entre la congregación; por eso es que el Apóstol Pablo dice lo siguiente: Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. (Hechos 20:29-30 RV 1960) En la cita anterior podemos vislumbrar dos tipos de peligros: el interno y el externo; los que estando dentro de la congregación, pueden dividir la Iglesia y los que llegan como invitados con la mala intensión se sembrar discordia o división. Es por eso que debemos cuidar celosamente el pulpito y no cederlo a cualquier persona, sino que, debemos estar convencidos que el Espíritu Santo nos ha confirmado de quién o quiénes pueden ministrar la palabra de Dios, en ausencia nuestra; no obstante, debemos procurar que en la congregación que Dios nos ha confiado, debe ser nuestra voz la que se esté escuchando constantemente, porque para empezar, para eso fuimos llamados a la viña del Señor Jesucristo; trasladar el mensaje de Dios todo el tiempo y para eso es necesario que estemos estudiando la Biblia constantemente, en caso contrario, si nos dedicamos a otro tipo de situaciones como las administrativas, no tendremos tiempo de estudiar y nos veremos obligados a cederle el pulpito a cualquier persona que pensemos que nos puede suplir en la predicación. Por otro lado, también es necesario que cuidemos lo que decimos, no solamente de quién lo dice, sino que, lo que nosotros decimos porque si no lo dejamos debidamente explicito, puede darse lugar a muchas interpretaciones y los enemigos pueden aprovechar el momento para confundir a las ovejas que son recién convertidas y en lugar de que se cambien de congregación, se puedan volver al mundo. De tal manera que en esta oportunidad hablaremos respecto del mensaje a los justos, ¿cómo es el mensaje a los justos?, podemos empezar diciendo que es uno de los más difíciles que pueden existir porque los justos ciertamente son justos, pero por lo mismo, tiene el discernimiento de Dios y no se les puede engañar. Nosotros debemos estar llenos del Espíritu Santo y del conocimiento de la palabra de Dios con el propósito de poder trasladar el mensaje adecuadamente a los justos; incluso, si en determinado momento nos encontramos con un grupo de hermanos con un nivel bajo de escolaridad porque las circunstancias no les permitieron continuar en ese ámbito, y nosotros estamos al mismo nivel; no debemos acomodarnos y pensar que si ellos tienen el mismo nivel académico al nuestro, no tenemos por qué esforzarnos en avanzar; por el contrario, debemos buscar la forma de alcanzar el siguiente nivel y continuar estudiando, con el propósito que haya, de alguna forma, un ejemplo a seguir y que todos juntos podamos avanzar nuestros estudios. Este punto es muy importante porque en algunas misiones cristianas se están dando a la tarea de decirle a las congregaciones que no estudien; incluso, les han prohibido a los padres de familia que envíen a sus hijos a los centros de estudio. Lo que buscan con esta forma de vida, es tener en ignorancia a la congregación en general, para poderlos sojuzgar fácilmente; es lo mismo que hicieron los españoles cuando vinieron a conquistar el continente americano, porque le vedaron la educación a las personas que encontraron y eso hizo que los pudieran tener esclavizados fácilmente. Nuestro Señor Jesucristo dejó infinidad de enseñanzas pero a este respecto, podemos mencionar lo siguiente: ...y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (Juan 8:32 RV 1960) Lo que debemos incentivar a las personas que pastoreamos es a que sigan sus estudios; aunque este punto es adicional a lo espiritual, debe ser un punto que debe ir paralelo para que todos se superen y alcancen un nivel académico superior; porque no se trata de que si en algún momento Dios nos llama a servirle a tiempo completo, no vamos a seguir estudiando para lograr un bachillerato como meta intermedia; se trata de que podamos servirle a Dios con todo nuestro corazón, pero esforzarnos también en alcanzar las herramientas que nos pueden ayudar a enseñar la palabra de Dios por medios didácticos modernos. Ciertamente Dios busca siervos dentro de todos los estratos sociales y no hace acepción de personas; pero si podemos alcanzar un nivel más alto al que actualmente tenemos, será de mucha bendición para la congregación por la forma en la que Dios podría permitirnos aplicar las formas de enseñanza, considerando que avanzar en los estudios no es solamente para los jóvenes, sino, también para las personas maduras. El punto es que necesitamos llevar un mensaje equilibrado, y el único ministerio que puede dar ese equilibrio, es el ministerio apostólico, por ejemplo: cuando vemos las funciones del cuerpo, el dedo pulgar del pie es el que guarda el equilibro de todo el cuerpo, si por alguna razón perdemos el dedo pulgar del pie, podemos perder el equilibrio al momento de caminar. De igual forma el dedo pulgar de la mano; es necesario para que podamos tomar adecuadamente la espada, en caso contrario, si no lo tenemos, no podremos ser diestros con la espada al momento de pelear. Hoy, nosotros debemos darles un mensaje a los justos, no permitiendo que se conformen con migajas, sino que, pueden pedirle a Dios que derrame sobre sus vidas un espíritu de revelación, con el propósito que los sellos que El ha quitado de Sus misterios, podamos comprenderlos adecuadamente para enseñarlos a la congregación que pastoreamos, pero para eso, necesitamos un espíritu de discernimiento y revelación, primeramente por unción, pero también por el esfuerzo que podamos hacer al estudiar arduamente la palabra de Dios, con el entendimiento que si desechamos el conocimiento de Dios, estaríamos desechando Su ley; y el que desecha el conocimiento, lo desechan del sacerdocio y desechan sus hijos. Entonces necesitamos trasladar a las ovejas, el sentir de un enamoramiento por el conocimiento de Dios y sin lugar a dudas, cuando El vea nuestra hambre por Su palabra, nos revelará cosas ocultas que nunca han subido a corazón de hombre. Entonces el mensaje que debemos trasladarle a los justos es el siguiente: Decid a los justos que les irá bien, porque el fruto de sus obras comerán. (Isaías 3:10 LBLA) Debemos hacer comprender al pueblo de Dios que a pesar de las circunstancias por las que podamos estar atravesando, nos irá bien; si tenemos temor de Jehová y hemos sido justificados por la sangre de nuestro Señor Jesucristo, entonces hemos sido contabilizados entre los justos y como consecuencia nos irá bien en el nombre de Jesús. Pero el mensaje debe ser equilibrado, porque el hecho que al justo le vaya ir bien, no significa que todo el camino será lleno de rosas y todos nos felicitarán por ser justos; lo que debemos comprender es que aunque andemos en valle de sombra de muerte, aunque tengamos enemigos, nos irá bien y Dios nos preparará una mesa para que nuestros enemigos nos vean comer abundantemente, pero en determinado momento estaremos en medio de batallas, aun siendo justos, estaremos en la guerra. Esto es algo que debemos asimilar porque si pensamos que por ser justos no tendremos problemas, estamos equivocados y cuando vengan los problemas nos podemos frustrar. Pero si sabemos que los problemas vendrán para que seamos probados como el oro; cuando vengan las tormentas, eso nos servirá para afirmarnos en la roca eterna de nuestra salvación. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el SEÑOR. (Salmos 34:19 LBLA) Aunque sean muchas las aflicciones del justo; nos irá bien porque vamos por un camino que el Espíritu Santo nos está señalando. Cuando vemos que son muchas las aflicciones, podemos deducir que pueden ser diversas y en muchos ámbitos; lo cual debemos hacérselo saber a las ovejas que pastoreamos, porque algunos lo primero que hacen al llegar pruebas a su vida, les surgen las interrogantes del por qué de las aflicciones; entonces para que las ovejas sean debidamente advertidas, debemos hacerles saber que siendo justos, nos irá bien, habrá tormentas, pero nos irá bien. Las batallas, las frustraciones, los fracasos que hemos tenido son precisamente para que comprendamos a los demás, para que les podamos decir que les irá bien porque hemos sido justificados, tan solo debemos creer a lo que Dios nos está profetizando: nos irá bien. A veces las pruebas llegan a nuestra vida porque no hemos soltado algo que Dios nos ha estado pidiendo por mucho tiempo, y cuando llega el calor de la prueba, empezamos a comprender qué es lo que debemos aflojar; y resulta que el efecto es como las ostras, porque una práctica para abrir las ostras es poniéndolas al fuego, si verdaderamente están vivas, se abren y entonces sueltan lo que llevan dentro. Lo mismo puede suceder en nuestra vida, al calor de la tormenta, podemos soltar aquello que Dios nos ha estado pidiendo por mucho tiempo y pero hemos querido resistirnos a dejarlo ir; hasta que se intensifica el calor, entonces vamos comprendiendo y finalmente lo soltamos. Otro punto importante es que si no enseñamos este tipo de situaciones, las ovejas que pastoreamos no aprenderán, porque nos hemos resistido por miedo a que no crean a nuestro anuncio o miedo a lo que puedan pensar de lo que les enseñemos o peor aún, miedo a llevar el mensaje a donde Dios nos quiera enviar a predicar. Lo mejor que podemos hacer es decir a nuestro Señor Jesucristo: heme aquí, envíame a mí que dispuesto estoy. E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. (Lucas 1:17 RV 1960) El contexto del versículo anterior, es la siguiente cita: He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición. (Malaquías 4:5-6 RV 1960) Notemos la diferencia entre ambas citas; porque en el evangelio de San Lucas dice que hará volver el corazón de los padres a los hijos y de los rebeldes a la prudencia; como sustituyendo hijos por rebeldes y padres por justos; entonces con esto podemos decir que en determinado momento podría haber un padre justo con un hijo rebelde y no por eso, que la culpa de la rebelión del hijo, sea de los padres; pero proféticamente escrito está que sin importar la rebeldía de los hijos; el espíritu y poder de Elías hará volver esos corazones a la prudencia de los padres justos. Si de momento hemos estado atravesando problemas con nuestros hijos; debemos tener la confianza en las profecías que Dios permitió que quedaran escritas para este tiempo y tener la seguridad que nos irá bien porque escrito está: Todos tus hijos serán enseñados por el SEÑOR, y grande será el bienestar de tus hijos. (Isaías 54:13 LBLA) Ningún arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se alce contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del SEÑOR, y su justificación viene de mí--declara el SEÑOR. (Isaías 54:17 LBLA) Este es el mensaje que debemos trasladarle a las ovejas que Dios nos ha confiado para pastorear, porque no sabemos si algún hijo de esas ovejitas, podría estar enredado entre maras; y el padre o madre de ellos esté sufriendo por su desvío, aun más, ellos se avergüenzan porque han estado sirviéndole a Dios y oran preguntando el por qué de esa situación, a veces sin que logren escuchar una respuesta como la esperada; sin embargo escrito está que siendo justos les irá bien. En este tiempo vendrá un espíritu de gracia el cual obrará en la vida de aquellos que de alguna manera han sido rebeldes y los hará volver a la prudencia de los justos. (porque ese justo, por lo que veía y oía mientras vivía entre ellos, diariamente sentía su alma justa atormentada por sus hechos inicuos)... (2 Pedro 2:8 LBLA) El verso anterior nos refiere a Lot, viviendo en Sodoma; y aunque sufría, siendo justo, le iría bien porque al justo siempre le irá bien, tarde o temprano cambiará su entorno y todo aquello que ha visto imposible de transformar; tendrá un cambio de 180º; así como le fue cambiado a Lot, un día Dios nos sacará de Sodoma. Si hemos estado viendo la conducta inicua de todos los que nos rodean en los diferentes ambientes donde nos movilizamos en lo secular, pero si nos hemos mantenido al margen del pecado, debemos saber que nos irá bien. Y aconteció que cuando David acabó de decir estas palabras a Saúl, Saúl dijo: ¿No es esta la voz tuya, hijo mío David? Y alzó Saúl su voz y lloró, y dijo a David: Más justo eres tú que yo, que me has pagado con bien, habiéndote yo pagado con mal. (1 Samuel 24:16-17 RV 1960) David siendo justo, tenía que esconderse de Saúl porque lo quería matar; quizá estaba durmiendo y de pronto su alma lo traicionaba soñando que lo había atrapado Saúl. Sin embargo, pasó el tiempo y llegó a ser rey, pero antes de eso; aquel hombre que lo había estado persiguiendo, llegó un día en el que le pide perdón por estarlo persiguiendo injustamente. ¿Cuánto más a los malos hombres que mataron a un hombre justo en su casa, y sobre su cama? Ahora, pues, ¿no he de demandar yo su sangre de vuestras manos, y quitaros de la tierra? Entonces David ordenó a sus servidores, y ellos los mataron, y les cortaron las manos y los pies, y los colgaron sobre el estanque en Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is-boset, y la enterraron en el sepulcro de Abner en Hebrón. (2 Samuel 4:11-12 RV 1960) Aquí podemos ver a David haciendo justicia sobre alguien con quien no compartía, con alguien que pudo ser su más grande enemigo, pero cobró su sangre que derramaron injustamente y de alguna manera podemos decir que lo reivindicó. De tal manera que aunque a los justos, en algún momento nos pueda estar yendo muy mal; un día todo cambiará porque a todos los justos nos irá bien. Si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo? (Salmos 11:3 RV 1960) En el nombre de Jesús lo que habremos de hacer es restaurar los fundamentos y nos irá bien. Aunque nos hayan quitado el trabajo secular, nos irá mejor de cómo nos había ido hasta hoy porque solamente Dios sabe de qué nos está librando al salir de la empresa donde a los ojos de los hombres nos han despedido. Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. (Salmos 11:5 RV 1960) Podemos ver claramente que cuando Dios hace pasar por una prueba a un justo, es porque lo ama; además en otro pasaje de la Biblia nos encontramos que cuando Dios toma por hijo a alguien, lo azota y al que ama, disciplina; entonces, parafraseado podemos decir que al justo le irá bien. Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras con soberbia y menosprecio. (Salmos 31:18 RV 1960) Notemos que están hablando mal de los justos; pero Dios está confrontando a los enemigos de los justos y los manda a callar; ¿por qué?, la respuesta es la siguiente: Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová. (Isaías 54:17 RV 1960) Nos podrían llevar a juicio y decir muchas mentiras en contra nuestra; pero enmudecerán por orden de Dios. Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. (Salmos 34:17 RV 1960) Podemos ser justos, sin embargo eso no nos exime de angustia; al llegar las angustias podemos clamar, Dios nos escucha y al escucharnos, nos empieza a ir bien porque el justo le irá bien. Este es un año en el que vemos malas noticias por doquier; platicamos con alguien y todos tienen una mala experiencia que comentar; sin embargo, aunque a un justo le suceda lo que le suceda, le irá bien; aunque le haya pasado lo peor; dice Dios que al justo le irá bien, y El no es hombre para mentir, ni hijo de hombre para arrepentirse de lo que nos ha prometido. De tal manera que nuestra tarea de hoy es llevar el mensaje de parte de Dios, diciendo: Decid a los justos que les irá bien, porque el fruto de sus obras comerán. (Isaías 3:10 LBLA)

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