Sunday, May 6, 2007

La inconciente búsqueda del hombre moderno

Se cuenta la historia de un joven norteamericano, que al terminar un corto viaje en tren, salió a la calle, y de pronto, se encontró perdido en su propia mente. No sabía quién era, cómo se llamaba, quiénes eran sus padres, de dónde venía, a dónde iba, ni el porqué de su existencia.

En fin, olvidó absolutamente todo. Una extraña enfermedad lo había llevado a una laguna mental. Luego de una incansable búsqueda, sus padres lo hallaron.

Tristemente el joven no los reconoció.

Con desespero, ellos intentaban traer a su mente recuerdos de su niñez; lo besaban y abrazaban, mas todo esto resultó inútil.

Para este joven, sus padres eran unos completos desconocidos.

Amado amigo, esta conmovedora historia es la misma que le ha acontecido a todos los seres humanos.

En el principio, el hombre fue hecho perfecto, a imagen y semejanza de Dios. Éste vivía en un estado de paz y felicidad donde sólo reinaba el amor.

En el Edén de Dios no había dolor, ni lágrimas, ni sufrimientos, ni enfermedad ni muerte.

No existía el odio, la envidia, los celos, la separación ni ningún otro sentimiento del mal. Dios el Padre, y Su hijo -el hombre- tenían un perfecto compañerismo, una íntima relación.

De momento, el hombre prueba el pecado, desobedece a Dios y se rebela contra Él. Ahora, su santa naturaleza se transforma en una revolución de pasiones, odios, placeres, orgías, lujurias y rebeliones.

Es decir, cuando el hombre cayó en pecado le sucedió lo mismo que a este joven norteamericano: Perdió su identidad, procedencia y pasado glorioso.

Ahora éste olvidó quién era su Padre y dónde estaba su hogar eterno.

Desde entonces, generación tras generación, el ser humano está en lo que se llama: La inconsciente búsqueda del hombre.

La vaga idea de su pasado, una borrosa intuición de lo que dejó, lleva al hombre a una constante y desesperada búsqueda de algo sin lo cual no puede vivir. Lamentablemente no sabe interpretar lo que ansía.

Vemos al hombre como un eterno peregrino, buscando un oasis donde descansar y saciar su sed de paz y felicidad plena. Ha creado espejismos en este camino de búsquedas. La ciencia, los avances tecnológicos, todas las filosofías, psicología, antropología, han aparecido como un intento desesperado de encontrar lo que le falta; pero el resultado ha sido siempre la frustración.

Este es el siglo de la desilusión y de los desilusionados; la confusión e ignorancia abundan; nada llena el vacío de la agobiada alma humana. ¿Qué quiere realmente el hombre? ¿Qué es lo que busca en la ciencia, en la tecnología, en las filosofías, o en los placeres mundanales? El hombre busca lo que perdió, a Dios.

Dios es la búsqueda del hombre. Aquellos que lo han entendido, lo confiesan sinceramente, como lo dijo el salmista David "Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; (...) Está mi alma apegada a ti. (...) mi carne te anhela (…) En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación" - Salmos 42:2; 63:8,1; 62:1 En su extravío, el hombre no ha encontrado el camino de regreso a Dios. Mas, por su gran misericordia, Dios ha trazado un camino nuevo y vivo para que el hombre se allegue a Él. Jesús declaró: "Yo soy el camino (…) nadie viene al Padre, sino por mí" Juan 14:6. El ser humano está desorientado; sólo un guía lo llevará al lugar que perdió.

Las palabras del Salvador fueron: "Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por sus ovejas" (Juan 10:11). El hombre moderno está en tinieblas y necesita luz. Jesús dijo: "...Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas" (Juan 8:12). Al alma humana le hace falta un pedazo, y ese pedazo es Dios. Sólo el Señor completa al hombre.

El apóstol Juan dijo: "Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia" (Juan 1:16). Jesús es la desesperada búsqueda del hombre.

Sólo Él llena de salvación, gozo y paz al ser humano. Apreciado(a) amigo(a), no importa quién eres, cómo piensas, cuáles sean los arsenales de tu conocimiento, ni la posición social y económica a la que perteneces; tú necesitas a Jesús para ser feliz. Aunque no lo reconozcas, Él es lo que anhelas. Sólo Jesús puede colmar el vacío que hay en ti.

Con Él, finalmente, encontrarás lo que tanto desea tu perturbado espíritu. ¿Deseas ser feliz? ¿Anhela tu alma la paz? ¿Ansías con avidez henchirte de gozo, amor y plena satisfacción? ¿Has vivido una existencia insípida y quieres darle sabor a la vida? Ven a Jesús, sólo Él suple las necesidades de tu ser interno. No nos mires como desconocidos, estamos aquí por ti, para llevarte al camino devuelta a “casa”, nuestro Padre-Dios te espera. Ven, regresa...vuélvete a tu hogar.

Él te dice: "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu DIOS que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo (...) Porque yo JEHOVÁ soy tu DIOS, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo” - Isaías 41:10-11,13

Fuente: www.elamanecer.org

2 comments:

Anonymous said...

Shalom!
Oramos y bendecimos a Israel.
Patricia & Daniel
Buenos Aires, Argentina

Pastor, Antonio Regalado said...

Bendiciones hermanos!

Sean prosperados!

Shalom,

Antonio Regalado,

Framingham, Massachusetts,
Estados Unidos de América